El terreno o suelo por su contenido variable de humedad, sales y materia orgánica en descomposición es el electrolito más complejo de todos los que se pueden encontrar.
Por necesidades mecánicas,
económicas y de seguridad, la industria tiene que apoyarse sobre él y
enterrar numerosas y muy variadas estructuras de acero (edificaciones,
puentes, metros, tuberías, etc.), las cuales se ven sometidas a un
proceso de corrosión que en algunos casos puede ser complicado.
Para tener un buen control de la
corrosión de estas estructuras se han de combinar los dos tipos de
protección: un buen recubrimiento pasivo, complementado por un sistema
de protección catódica adecuado.
El suelo generalmente es un
medio heterogéneo en donde se dan muchas variaciones en la velocidad de
corrosión de los metales. Un suelo natural contiene los siguientes
elementos: arena, arcilla, cal y humus. Estos componentes pueden estar
mezclados en el suelo en diferentes proporciones que darán lugar a
distintos grados de agresividad.
Por lo general, los suelos
arenosos, margo-arenosos, margo-calcáreos y calcáreos no son agresivos;
los suelos arcillosos en algunas condiciones son agresivos. Los que son
agresivos de por sí son las turbas, los humus libres de cal y también
los suelos cenagosos y de aluvión.
Los suelos artificiales, esto es
los formados por escorias y basuras, elementos en putrefacción y
residuos humanos e industriales también son agresivos.
Analiza el siguiente (link) y responde las siguientes interrogantes:
Cuestionario 27 Octubre:
1.- Nombra los factores que provocan la corrosión por los suelos.

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